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¿Cómo presentar un gato a un perro y un perro a un gato?

Autor: Charlotte

A pesar de lo que los dibujos animados puedan hacernos creer, es posible que gatos y perros convivan. Incluso pueden llevarse bien. Pero no todos los perros van a querer a todos los gatos que viven en su territorio. La clave es tomárselo con calma, dejar que se conozcan y no forzarlos a ser amigos.

He aquí algunos puntos clave que hay que tener en cuenta al presentar un perro a un gato.

Antes de empezar: lo que hay que tener en cuenta

No todos los perros se llevan bien con todos los gatos. No todos los gatos se llevan bien con todos los perros. Hay que tener en cuenta algunas cosas antes de introducir uno en la vida del otro.

La raza de tu perro es una de ellas. Los perros que fueron criados originalmente para cazar tienen un impulso de presa muy alto, lo que significa que buscan y persiguen animales más pequeños, y a veces se confunden entre los faisanes y los gatos. Si tu perro es un perro de caza, no es aconsejable que tengas un gato, ya que los cazará, los perseguirá e incluso les hará mucho daño.

Presentar un perro a un gato no es fácil, sobre todo si alguno de los dos ha tenido un pasado difícil. Si un gato ha sido perseguido por un perro y se ha quedado traumatizado, es poco probable que quiera vivir con uno. Del mismo modo, si un perro ha sido arañado por un gato, le resultará difícil volver a confiar en ellos.

También es importante pensar en la personalidad de tus mascotas. ¿Son ansiosas? ¿Se asustan fácilmente? ¿Son perros mayores que se sentirían molestos por un gatito joven y podrían ser agresivos?

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de presentar un gato a un perro?

Si tu perro no es de raza cazadora y ninguno de los dos tiene traumas pasados, te interesará saber cómo presentar un gato a un perro. Puede que no suene lógico, pero para empezar, lo mejor es separarlos.

Cuando se tiene un gato por primera vez, es importante que tenga su propio espacio. Tiene que acostumbrarse a vivir en la casa con un olor diferente. Mantén al gato en una habitación de tamaño medio con comida, agua, una bandeja sanitaria y cosas para que se entretenga. Tanto ellos como el perro podrán olerse y oírse sin tener que verse.

Otra buena forma de acostumbrar a gatos y perros es darles de comer en distintos lados de la puerta. Podrán oír y oler al otro comiendo y lo asociarán con algo placentero como la comida. Si sois más de uno/a en casa, también podríais acariciar o prestar atención a cada animal a ambos lados de la puerta para que asocien esta cosa agradable con el otro animal.

El olor es crucial tanto para los gatos como para los perros. Así se acostumbran a la presencia de otro animal en su casa. Al presentar un perro a un gatito o a un gato, conviene frotar una toalla sobre él y dejarla en la habitación del nuevo gato. Del mismo modo, frote una toalla sobre el gato y déjela por la casa. De este modo, pueden asociar el olor con algo que no es una amenaza.

Encuentro cara a cara

como presentar un perro a un gato

Ten un poco más de cuidado con los gatitos

Los gatitos son mucho más pequeños que la mayoría de los perros, lo que significa que tienen un mayor riesgo de lesionarse o asustarse cuando se encuentran por primera vez con un perro. Suelen tener mucha más energía, lo que puede molestar a un perro mayor que prefiere relajarse. Además, aún no han aprendido el arte de dar espacio a los perros.

Una buena idea es introducir al gatito en una jaula lo suficientemente grande para que tenga algunos juguetes y una caja de arena. Así el perro y el gato se sentirán seguros y podrán olerse y verse sin poder tocarse.

Introducir el gato al perro

Si has hecho todos los puntos anteriores y crees que ambos animales están preparados, es el momento de dejar que se conozcan cara a cara.

La mejor manera de hacerlo es llevar al perro con la correa y unas cuantas golosinas para recompensar a ambos por su buen comportamiento. Lo más importante es no dejar que el perro persiga al gato, aunque sólo se esté divirtiendo. Esto asustará al gato y es poco probable que lo perdone fácilmente. Así que mantén al perro con una correa suelta.

Pon el perro en una habitación y haz que alguien abra la puerta de la habitación del gato. Puedes llamar al gato o hacer que la persona lo lleve a esa habitación.

Asegúrate de que el gato tenga un camino fácil para volver a su espacio seguro en caso de que quiera salir. El perro y el gato deben poder ir y venir a su antojo. Si intentas «forzarles» a reunirse es probable que provoques tensiones entre ellos.

Cuando el gato entre en la habitación, deja que los animales vayan a su ritmo. Si el gato se va de nuevo, no pasa nada, ¡puede que vuelva! Si tu perro parece un poco sobreexcitado ante su nuevo visitante en casa, puedes decirle que se tumbe y premiar su comportamiento.

Si tu gato o tu perro parecen asustados, retrocede unas cuantas etapas en el intercambio de olores y vuelve a intentarlo al día siguiente. Sus encuentros deben ser cortos y controlados para que puedan desarrollarse de forma natural.

Próximos pasos

Te recomendamos que lleves a tu perro con una correa durante las próximas semanas de su encuentro. Así te asegurarás de que sepa que no debe perseguir al gato. Sólo cuando estés convencido de que se llevan bien podrás quitarles la correa, pero es importante que estés allí para comprobarlo. Además, asegúrate siempre de que el gato tenga una vía de escape fácil para volver a su habitación o a un lugar alto y seguro.


A la hora de pensar en cómo presentar un gato a un perro, es muy importante no precipitarse. También hay que recordar que cada animal es diferente. Algunos gatos y perros pueden llevarse bien de inmediato, mientras que otros pueden tardar semanas en hacerlo.

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